Área 3: Ciencias Sociales

El área 3 incluye disciplinas como los negocios, la defensa de las leyes que regulan la convivencia social, las políticas públicas para resolver los problemas sociales y económicos, la gestión y las técnicas de comunicación. Además de la forma de interactuar de la sociedad y la gestión de los servicios que tratan de resolver los problemas sociales.

Es decir, su conocimiento examina todas las interacciones sociales, así como las normas que las rigen, los acuerdos que se alcanzan y todo lo que afecta a la convivencia de dos o más agrupaciones sociales. Por tanto, te permite estudiar carreras como ciencias de la comunicación, administración, ciencias políticas y administración pública, contaduría, derecho, entre otras.

Características

En esta área se organizan las vocaciones relacionadas con los eventos que ocurren en los grupos sociales, y su principal contribución es proporcionar conocimientos y teorías que pretenden explicar el origen, el desarrollo, la estructura, el funcionamiento y las interacciones de los grupos humanos y las sociedades. 

También su investigación pretende comprender mejor las interacciones, la comunicación y los comportamientos de las personas que participan en los acontecimientos y eventos sociales. Su mayor objetivo es encontrar respuestas a los problemas sociales, es decir, llegar a acuerdos y negociar convenios que faciliten la convivencia social y todo lo que conlleva para lograr un bien común.

Perfil

  • Gusto por la investigación en ciencias sociales y humanidades.
  • Un esfuerzo serio y comprometido por crear y difundir la cultura.
  • Colaboración en medios analógicos y digitales.
  • La situación social inmediata despierta tu interés y quieres cambiarla.
  • En una sociedad multicultural e internacional, juicio objetivo basado en valores de igualdad, inclusión y diversidad.
  • Ética empresarial y conciencia del desarrollo social sostenible.
  • Adaptación al cambio y gusto por él.
  • Voluntariado en la comunidad.
  • Asunción de responsabilidades sociales.
  • Conducta profesional se basa en la ética.
  • El trabajo se somete a un análisis y un razonamiento crítico.
  • Capacidad de liderazgo.
  • Pensamiento más crítico y racional.
  • Independencia y creatividad.
  • Dedicación a la consecución de objetivos.
  • Excelente capacidad de comunicación oral y escrita.
  • Gusto y capacidad de operar en grupo.


Academia Iberoamericana

Con motivo del IV Congreso Iberoamericano de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, celebrado en Sao Paulo en septiembre de 1972, se constituyó la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, creada por una iniciativa del profesor argentino Alfredo J. Ruprecht, quien propuso agrupar a los cincuenta especialistas más prestigiosos de Iberoamérica en una Sociedad Científica Internacional. El profesor Rupreccht presidió una junta promotora en la que figuraban el profesor Arnaldo L. Sussekind, de Brasil, como vicepresidente, y el profesor Héctor Hugo Barbagelata, de Uruguay, como secretario general. En 1974 se constituyó esta Junta, y se invitó a participar a eminentes colegas de España y América Latina.

Cuando se había creado un grupo de unos quince colegas, Manuel Alonso Olea, profesor español, ofreció la ciudad de Madrid para acoger la primera actividad de la Academia. En esa reunión se establecieron las primeras leyes de la Academia.

El encuentro tuvo un componente académico, en el que los participantes presentaron y debatieron trabajos que habían presentado con antelación y para los que Alonso Olea había conseguido un editor. Esta fue la publicación inaugural de la Academia.

En 1998 se modificaron los estatutos originales para aumentar el número de miembros ordinarios de cincuenta a cincuenta y cinco. En 2004 se aceptó la inclusión de los estatutos de los académicos correspondientes en los estatutos de los académicos correspondientes, a lo que siguió el correspondiente Reglamento. En noviembre de 2011 se aprobó una nueva reforma de la ley, creando la categoría de Académicos Eméritos, a la que pueden optar voluntariamente los académicos mayores de ochenta años, y reformando el procedimiento de votación para hacerlo más ágil y adaptable.